¿ Qué son las agujetas?

La mialgia tardía también es conocida, en el ámbito de la medicina del deporte, como DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness) o en castellano, dolor muscular de aparición tardía. En realidad, este cuadro corresponde a las clásicas agujetas.

Sobre todo en España y a nivel popular, se cree que las agujetas se deben a la cristalización del ácido láctico producido por un músculo que ha trabajado de forma anaérobica de manera exagerada. El efecto de los estiramientos y el ejercicio moderado aumentarían la temperatura corporal y facilitarían el drenaje y la licuación del lactato a la corriente sanguínea. Esta hipótesis es falsa. El ácido láctico no cristaliza a temperaturas compatibles con la vida y nunca se ha puesto de manifiesto la existencia de cristales. El lactato se reutiliza de forma rápida al ser un buen sustrato energético y su exceso, en cualquier caso, provoca dolor agudo, nunca tardío. Además, hay trabajos musculares que no producen lactato y, en cambio, provocan agujetas. En el mismo sentido, los pacientes con la enfermedad de McArdle, deficiencia de la isoforma de la glucofosforilasa (importante en la producción de lactato) también presentan agujetas.

Las tensiones de carácter mecánico, especialmente la contracción excéntrica, origina una lesión en la célula muscular en dos fases: una inmediata y otra tardía.

En la fase inmediata se produce una alteración de la estructura de la fibra muscular con desorganización miofibrilar, rotura y alargamiento del sarcolema, con la consiguiente aparición de eritrocitos y mitocondrias en el espacio extravascular. A nivel ultraestructural se observa cómo la lesión se sitúa en la línea Z (bandas Z) de la miofibrilla. En la fase tardía, a partir de las 24 horas, los síntomas se vuelven más evidentes por el aumento del proceso inflamatorio y el edema consiguiente secundario a zonas de necrosis hística.

El dolor se debe a la activación por un estímulo nocivo químico y/o mecánico sobre las vías aferentes III y IV (más abundantes en el músculo) son de carácter difuso. A las 24 horas de un trabajo excéntrico se aprecia un aumento de la prostaglandina E2 (PGE2) que se relaciona con la aparición de las agujetas, y aunquela PGE2, no produce dolor de forma directa, incrementa la sensibilidad de los nociceptores y facilita un estado de hiperalgesia (aumento anormal del dolor).

El calcio y la interleucina 1 estimulan la aparición de PGE2 de forma inmediata al sobre-esfuerzo mientras que los macrófagos surgen predominantemente entre las 24 y 48 horas. La aparición progesiva tanto de calcio e interleucina 1 como de proteína lisosómicas, contribuye a la destrucción del citoesqueleto y a una reacción tardía con aparición del dolor también demorado.

Las ‘agujetas’ alcanzan su máxima expresión  clínica entre el segundo y el quinto día. Existirá dolor y tensión en amplios segmentos musculares con pérdida de fuerza y aumento del volumen muscular por el edema producido. En los casos más aparatosos, puede haber sensación de decaimiento físico global. Aunque el dolor desaparece por completo hacia los 7-10 dias, en ocasiones los registros de fuerza máxima no se alcanzan hasta transcurridos 15 días.

 

Tratamiento y Prevención.

El tratamiento debe centrarse en la disminución de dolor y la tensión de las agujetas y la recuperación de la fuerza y del arco de movilidad. El DOMS no sigue un patrón inflamatorio habitual, por lo los antiinflamatorios sólo están justificados como analgésicos. Por tanto, en caso de precisarse, se aconseja paracetamol. El tratamiento debe orientarse a frenar y drenar el edema, y la posterior regeneración de fibras con células satélite. Así, la aplicación de hielo inmediatamente después del trabajo excéntrico y el drenaje linfático tenderán a contrarrestar el edema.

El uso de neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS) aliviará el dolor y movilizará la fibra muscular, así como también, lo harían en principio, los estiramientos. No obstante, no existe ninguna estrategia fisioterapéutica contrastada en el tratamiento de las agujetas. Para Herbert (2011), no está comprobado que los estiramiento antes o después del ejercicio puedan prevenir su aparición.

De forma empírica se utilizan estrategias de termoterapia en la prevención, como la aplicación de bolsas de hielo o inmersión en agua helada en la restitución primaria si ninguna evidencia objetiva.

El tratamiento de fisioterapia pretende aliviar los síntomas y aplicar de forma precoz las medidas activas. En la fase inflamatoria se aplica crioterapia, masaje suave, electroterapia y trabajo aeróbico prolongado (efecto de drenaje y limpieza) para ir incrementando progresivamente la intensidad según la tolerancia del paciente y/o deportista.

En relación con los estiramientos, al principio serán infradolorosos ya que se está interviniendo sobre un tejido inflamado. Se buscará el drenaje por medio de estiramientos en tensión pasiva en posición de declive y normalización de la amplitud de movimiento (ADM) con estiramientos de baja intensidad y de predominio pasivo para pasar porgresivamente a estiramientos activos en tensión activa y así normalizar la musculatura.

 
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Es de gran importancia la prevención, por lo que hay que planificar adecuadamente los programas de entrenamiento y aplicar las medidas protectoras oportunas tanto en el calentamiento como en la vuelta a la calma o relajación.

Para finalizar, podría afirmarse que un episodio de agujetas confiere un efecto de protección al músculo en que subsiguientes sesiones serán menos intensas que las precedentes. Las agujetas son un mecanismo de adaptación al ejercicio.

 

Referencias Bibliográficas.

Asfid ‘Salud, Entrenamiento y Ocio’: Lic. Alberto Jordá Jiménez Nº Col. 54.819 

Curso de Lesiones Musculares en el Deporte. Editorial Médica Panamericana

 

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